Los tiempos son diferentes. Todo es más rápido, no hay espacio para un pequeño descanso. Y cuando se toma un ritmo propio, las demás personas parecen sólo unas manchas borrosas por la velocidad que han tomado, pues se mueven a velocidades vertiginosas.
Y al menos éso creo que es lo que más ha afectado a nuestras relaciones personales. Dado que ahora las personas requieren de una respuesta pronta y rápida cuando te hablan.
De ahí los problemas con el "visto", pues ya nadie soporta que no se les dé una respuesta inmediata, pensando que deben ser prioridad para la otra persona y por ende ser respondidos ipso facto. O incluso si no respondes, se molestan.
Siendo así que podemos traspolarlo al tiempo en que las personas consideran para tener pareja. Algunos no tardan ni una semana para soltar el primer "te amo", mientras que otros en sólo 6 meses, ya se están casando, y eso que ni se conocen realmente.
Es como si nos diera miedo el estar solos por mucho tiempo. No es fácil soportarse a sí mismo, lo sé, y es más cómodo vivir a través del ruido que otra persona hace para así no tener que escuchar nuestros pensamientos más profundos.
Todo es "express", rápido y sin miramientos. Amores de una noche que con suerte se transforman en un amor inolvidable de 6 meses (Historia real). Dónde el lograr estar con una persona 4 meses ya significa una relación estable y seria mientras que estar soltero o soltera 1 mes significa "estar quedándose". Si no olvidas en una semana, ya es obsesión y si olvidas en 1 día, es celebrado.
Una parte de mí quiere creer que sólo es una etapa en la que el egocentrismo y el miedo de realmente involucrarse con una persona juegan un papel importante en éste juego conocido ahora como "Amor".
Pero otra parte de mí, sabe que es porque las personas no pueden ser 1 solo, sino que tienen que ser un 2 para sentirse acompañados.
O quizá, sólo aprendieron que todo es así.
El trabajo, las relaciones, las despedidas y la vida misma.
Lo único que puedo decir, es que hay que saber cuando bajar la velocidad de las cosas y aprender a vivir, pues si nos olvidamos de como vivir, la vida nos vive. Aprendamos a disfrutar de las cosas agradables y saber saborear el dolor, pues sólo así podremos saber lo que son los contrarios, la felicidad y tristeza.
Me queda pedir que alguien baje la velocidad, que me estoy mareando.