Recuerdo que esa noche sentí calor.
Aún en época de invierno, tu tacto inspiraba en mi la suficiente comodidad para siquiera notar el frío en mi piel. Quizá eras tú quien suplía al calor. O podría haber sido tu cuerpo sobre el mío el que curaba mis heridas y al cerrarlas, impedía al viento su entrada.
Te besaba y no era sólo tu piel la que tocaba, sino cada una de las cicatrices que llevabas en el cuerpo. las acaricié como quien sabe que con el cariño suficiente cualquier golpe sana si le das la atención debida. Pasé mis dedos por cada una, demostrando que eran parte de ti, y que yo las lamería hasta que no hubiera huella. Jugamos a callar al silencio, un concurso de quien grite más alto y el premio un orgasmo.
Ahora, soy yo el que lleva por cicatrices aquellas huellas donde pasabas tus manos; me doy cuenta que me he descuidado tanto que no supe cuidarlas o apreciar cada una en su momento.
Aquella noche nos dormimos con la respiración acompasada, y tu mano sobre mi pecho. Hicimos de una cama extraña un hogar, un nido donde nuestras alas descansaban. Le robamos tiempo al reloj, confundiendo el minutero por el horario y las manecillas giraban al revés.
Desperté y te vi dormida. No me atreví a moverme, pues sólo así podía cuidar de tus sueños un poco más.
Recuerdo con una sonrisa en tu rostro despertaste, te lanzaste a besarme a falta mejores palabras que un simple "buenos días". Le quité la luz al sol, y la puse en tu mirada. Fuimos desayuno, comida y cena de un sólo tiempo.
Esa semana fuimos felices.
La vida en sí es sólo una visión, un sueño.
Nada existe, salvo espacio vacío y nosotros.
Y nosotros no somos más que un pensamiento.
martes, 29 de enero de 2019
Querétaro
Hoy al despertar di por hecho que todo el día iba a ser una mezcla de color grisáceo, olor a petricor y el dulce aroma de un café instantáneo recién hecho a razón de intentar recuperar el calor perdido a causa del frío. En la mañana disfruté de la sensación de saberme caminando entre el viento, cubriéndome el rostro para después no tenerlo congelado, aunando el hecho de pensar que el sol en su letargo no aparecería en un buen rato; peor al llegar la tarde, mientras leía un libro en el camión rumbo a mi universidad, algo me distrajo obligándome a alzar la vista, alegrándome en el acto por esa causalidad.
Pude ver que las nubes y el filtro melancólico del gris dieron paso a un sol que regalaba una caricia tímida de calor, de esas que buscas cuando no soportas más su ausencia y sales en su búsqueda hacia algún establecimiento con clima artificial. Pero en lugar enfadarme por ver que el día que llegué a considerar perfecto se había transformado en su contrario; digno de las postales que le enviarías a alguien querido, presumiendo de los paisajes que disfrutas, me hizo darme cuenta que en Querétaro hay una magia que no hay en ningún otro lugar.
Si me daba el permiso de sorprenderme en lugar de dar por hecho, en cada camino que recorría o exploraba por la ciudad, sería capaz de ver un color diferente, una sensación que no sólo por la naturaleza o infraestructura de las casas podía sentir, sino que la misma gente ayuda a crear un ambiente de tanta tranquilidad y con la intención de seducirte a adentrarte en las entrañas de la ciudad.
Querétaro es un lienzo de diversos colores, aromas y texturas. Donde la época colonial se encuentra con la moderna en una sintonía cuasi perfecta, que además, predomina algo importante, el calor, que no todas las personas podemos soportar, pero que aprendemos a apreciar. Y es que si en algún momento alzas la vista, quizá encuentras algo que habías perdido durante el camino sin siquiera saberlo:
La capacidad de admirar un simple día soleado.
Silencio
Si un día el silencio te puede,
te roban la voz y la ahogan
y la soledad como única compañía
aparece
Buscaré en cada mirlo,
jilguero o ruiseñor enviar una canción
de simple ritmo y una sola oración,
para que te la cante bajito y al oído
"no estás sola en este mundo"
te roban la voz y la ahogan
y la soledad como única compañía
aparece
Buscaré en cada mirlo,
jilguero o ruiseñor enviar una canción
de simple ritmo y una sola oración,
para que te la cante bajito y al oído
"no estás sola en este mundo"
Volver a verte
Quiero volver a hablarte,
tener la oportunidad de llevarte a mi casa
por la noche.
Abrir una botella de vino barato
Chocar las copas y dejar que escurra
(Re)conocerte y saber de nueva cuenta quien eres.
Que las horas avancen
mientras la botella se vacía.
Quiero que el vino haga efecto y se te olvide
como beberlo.
Que unas gotas resbalen por las comisuras de tus labios.
Y la única forma de limpiarlos
sea
a
besos.
tener la oportunidad de llevarte a mi casa
por la noche.
Abrir una botella de vino barato
Chocar las copas y dejar que escurra
(Re)conocerte y saber de nueva cuenta quien eres.
Que las horas avancen
mientras la botella se vacía.
Quiero que el vino haga efecto y se te olvide
como beberlo.
Que unas gotas resbalen por las comisuras de tus labios.
Y la única forma de limpiarlos
sea
a
besos.
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