La vida en sí es sólo una visión, un sueño.
Nada existe, salvo espacio vacío y nosotros.
Y nosotros no somos más que un pensamiento.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Viviendo a partir de memorias olvidadas

No estoy muy seguro sobre quién fue la persona que afirmó que la memoria es más una maldición que una bendición, pero he de decir que no puedo estar más de acuerdo con dicha oración.
Y es que el problema de tener  buena memoria (o al menos una mayor capacidad para recordar ciertos momentos que los demás no) es que siempre traes ciertas cosas presentes.
Promesas que volaron en el viento, palabras, acciones, vivencias, etc. Puedes recordarlas, algunas con un mayor detalle que otras pero, siempre acedes al recuerdo, cosas que las demás personas quizá no puedan recordar.

Y es que es de los recuerdos sobre los que descansa parte de la maldición. Podría decirse que vives en el pasado, ya que te ofrece cierta protección que el presente no puede. Apoyarse del recuerdo, permite de una u otra manera, transformar un segundo en días. Congelas el tiempo en una imagen que sólo tú puedes ver dentro de tu cabeza.

Encontrando como un dilema que podría ser que ese preciso momento que recuerdas con tanto cariño, puede que no sea real, y a través del tiempo (y aquellos deseos de estirar un poco de mas la realidad/verdad) el recuerdo se corrompe y es ahí cuando dudas si es real.
Puedo asegurar que un gran porcentaje de recuerdos que tengo no han sido contaminados, ya que creo que lo especial sobre ellos es que radican sobre una realidad no ensayada. Nadie le dijo a la otra persona qué decir o cómo actuar, sino que fue la misma persona quien dijo lo que pensaba, actuó conforme quería, en fin, tomó sus propias decisiones. Eso es lo que para mi, lo que define y hace lo real y hasta especial.

El problema aquí está en que puede que considere varios momentos y personas dignas de recordar (incluso hay algunas que aparecen fugazmente aunque no o haya tratado mucho con ellas) pero esas personas, puede que no se acuerden de mi. Y es ahí donde nos encontramos con la mayor parte de la maldición sobre el recuerdo, mientras yo atesoro los recuerdos y los guardo con cariño, los demás podrían haberlo desechado sin miramiento alguno.
Claro, no se puede asegurar tal hecho, pero siempre esta la posibilidad, y sobretodo, nadie está exento de desechar alguna situación de la vida que otra persona está atesorando. Todos estamos condenados al olvido.

Y es el monstruo silencioso, aquel que nadie ha visto, pero todos conocen. Algunas veces falso héroe y otras (la mayoría) un villano ruin y cruel que puede acabar con una persona con solo mencionarlo. Para quien esté preguntando, sí, sí estoy intentando huir y esquivar el olvido. Principalmente porque me aterra que algún día no pueda ser capaz de invocar aquellos recuerdos, esos trozos de mi vida. Pero también porque de tantos pedazos que atesoro hay algunos que puedo traer al presente, los que más me significan y siento que me han formado para poder decir "soy yo". De una u otra forma, tengo ésos recuerdos tan arraigados de mi que me resulta imposible describirme sin tener que mencionarlos. Los he guardado bien, de forma que el olvido, el monstruo insaciable jamás pueda encontrarlos.

Y hay unos recuerdos en específico, de quizá dos personas, sobre tiempos determinados que irónicamente se sincronizaron en fecha pero años diferentes. Esas personas ahora envueltas en una bruma de memoria, las guardo y me significan de tal forma que tardaría todo un libro entero para explicarlos.

¿El problema? Para esas personas, yo ahora formo parte de los que viven en el valle del olvido, ahora están con alguien más, creando nuevos recuerdos, reemplazando a los antiguos. Está bien, para cualquier persona el escrito podría rozar en lo dramático o quizá en una queja, pero es porque es mi mejor manera para sublimar aquello que siento y pienso.

Necesito apoyarme del único arte que podría decir que domino. Y es por ello que claudico ante su olvido y sublimo mis recuerdos en un intento desesperado por nunca enterrarlos, aún cuando quizá, sean esos recuerdos los que me enferman un poco más.

Pero... Nadie ha dicho que sea malo utilizarlos para realizar algo que podría ser de utilidad, aunque sea para mi. ¿Cierto?

Y contando

La verdad es que sí que te he extrañado.
Me da miedo pronunciar tu nombre, pues parece que alguien llegará y me dirá "Esa persona jamás existió".
Ocho son las letras que conforman tu nombre. Tres son los recuerdos que obligo a mi mente ocultar en lo más profundo del baúl de los recuerdos para que al momento de que llegue el olvido a buscarlos, no los encuentre.
Y los mantengo vivos, a reserva de que la casualidad me permita encontrarte una vez más. Pero (siempre en toda historia debe existir un "pero") lo que marca aquí la ironía es el olvido, ya que en mi carrera para huir del mismo, no me di cuenta que caí en el tuyo.
Me escudo bajo un cúmulo de palabras y silencios para que la gente no pueda entenderme. Quizá sólo interpretarme.
He hecho lo imposible por encontrarte. Es tanta mi necesidad y testarudez que te sigo buscando.
Resulta deprimente ver a un marinero aferrado a la idea de encontrar a la sirena de voz melodiosa, que le mostró cierta belleza, pero que a la par, sabe que la sirena ahora no puede (ni quiere) recordarle. Puedes encontrarme pidiendo a gritos que los grandes faros de color café me muestren el camino para avanzar en la tormenta. Si pones atención, podrás encontrar que escribo para mantener a raya la locura. Que escribo para mantener alejado a la indiferencia.
Para mi mala suerte, fuiste cuestión de viento. Y es que realmente quema, todavía quemas. Por todo lo que fuimos sin llegar a ser. Cuando te vas, sólo te vas.
Desde entonces, desde que te fuiste grito tu nombre a voces, lo grito pero no lo puedes oír.
El viento al querer hacerme el favor de llevar mis palabras a tu oído, las pierde y te hace oír a los árboles meciéndose tranquilamente. Trayéndome por respuesta... Un silencio sepulcral, casi de muerte.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Un futuro... ¿Cierto?

Durante el transcurso de tu vida, descubres muchas cosas. Tienes demasiadas primeras veces, desde el primer beso, el primero desamor, la primer pelea... En fin, demasiadas primeras ocasiones que al final se transforman en repeticiones y quizá la magia se empiece a terminar. Empiezas un camino en que ya casi nada te sorprende, donde todo ya fue vivido y sólo te causa placer el seguir por aquello que conoces.
Muchas personas viven de esa forma, desgastaron tantas primeras veces que ahora hay una sensación de no poder obtener más sorpresas, es decir, desgastaron su camino de lo vivido.

Un camino en que lo que buscas no es mantener la magia y la sorpresa, sino que te preguntas el momento en que aquello que te asombra y mantiene tu curiosidad a flote, se desvanezca. Algún día llegará el momento en que lo extraordinario se vuelva común. Es que una plática especial se convierta en una banal. Que los miles temas de conversación se transformen en un "¿Y qué tal el clima?".
De pronto, lo que te maravillaba, se transforma en algo que parece pesado, una carga que hay que soportar por la costumbre misma. Pero siempre esperas que ése momento se postergue lo más que se pueda. Esperando poder alargar y congelar el tiempo y momento en que te encuentras.


Pareciera que sólo nos encaminamos al momento en que todo caiga en picada y nada tenga solución. Quizá sea así, esperamos alargar tanto el momento de la despedida que todo instante que compartes. Utilizas herramientas como la fotografía para poder capturar lo vivido, con la esperanza que cada aroma, color, sensación y sentimiento puedan ser revividos una y otra vez al verla. Pero con la conciencia a la par de que ésa misma fotografía podría ser lo que más te duela en el futuro.

Y es que ahí es donde se encuentra mucha la incoeherencia de la que intento desenmarañar los misterios, ya que vives con una intensidad tal, que al final todo puede terminar en un relámpago de dolor o quizá en un océano donde no sabes por donde ir.
Y es que cada melodía, fotografía, palabra, aroma, comida que disfrutaste, cantaste, bailaste o intentaste grabar a fuego en tu piel, se tornan en justamente un tatuaje que quizá luego no sepas como quitar y aunque quieras, jamás podrás.

No digo que todo sea pesimismo y desesperanza, sino que estoy apelando al hecho de intentar vivir al máximo cada ocasión. En que al no poder regresar, congelar o estirar cada minuto, intentamos hacerlo con todas nuestras fuerzas. Siempre deseando que nunca acabe.
Pero todo se queda en el deseo.

viernes, 21 de octubre de 2016

Del porqué no me gustan las listas.

He de aclarar que no estoy hablando de las mujeres que son consideradas como "inteligentes" sino de esas cosas en las que enumeras cualidades, objetos, o incluso razones sobre una situación.
Nunca he estado de acuerdo con enlistar los aspectos de alguien o algo. Lo que quiero decir es que cuando veo a una persona ponerle números a las cualidades por las que se enamoro de la otra persona, me llegan preguntas como:
¿Sólo las razones ahí escritas son por las que te gusta ésa persona? ¿Hay más? ¿Porqué sólo ésas en específico?

Y esa es mi más grande molestia. ¿Porqué la necesidad de numerarlas? Quizá tengo una visión bastante rara sobre las relaciones y las dudas que tengo me impiden comprender y desarrollarme satisfactoriamente en alguna. Ya que si pienso en una persona, he de creer que es más una globalización o un todo, más no sólo cosas específicas. Sí, puede que haya cosas que no encuentre agradables de la otra persona, pero a través de los ojos de alguien enamorado, ésos defectos sólo serán percibidos como... Cualidades diferentes a lo esperado.

Serán visibles cuando la relación termine, pero hasta que suceda, siguen (y seguirán siendo) parte de la otra persona y por ello no creo que sea necesario el hecho de la necesidad de escribir en una hoja de papel sólo unas cuantas cosas, aspectos, o actitudes por las que te gusta o al menos las que más te gustan.

Quizá (o al menos en mi visión de lo más idealista) sería más romántico aquello que sea nuevo, describir en lo más cercano posible a lo que sentiste en la primer cita, primer beso, o lo que intentas decir con la mirada.

Pienso y creo que somos un todo, una mezcla de gustos, habilidades, pensamientos, actitudes, y creencias imposibles de numerar o señalar en una sola lista, siendo una falta de respeto a la otra persona que se supone conoces sólo dar cabida a unas pocas en un pedazo de papel. Quizá puedas enlistar aquellas por las que una persona te cae mal, o no te agrada, pero va por otro camino.

A fin de cuentas, siempre diré lo poco que puedo a través de mi pobre punto de vista es que espero encontrar aquella persona que pueda ver en mi un todo y no solo "30 cosas por las que me quiere".

jueves, 4 de agosto de 2016

Cuando el adiós no es más que silencio.

Nunca he sido de las personas a las que les agraden las despedidas. Pero cuando llega el momento de decir las palabras necesarias y ver como la otra persona parte por su camino, tiendo a aplazar el momento por el mayor lapso de tiempo que pueda. Quizá tengo problemas al retener a mis seres queridos. Quizá sólo soy un egoísta cuyo mayor problema es el de no saber cuando soltar algo. O sólo quizá soy alguien que le gusta reunirse con quienes a compartido el día a día, o tal vez, unas cuantas historias.

Y cuando la despedida nunca llega y se queda en palabras al vacío, es cuando realmente me duele de sobremanera. Tal vez no llega el cierre porque nunca hubo un inicio como tal. Puede que no se me permita un "adiós" porque la historia empezó por la mitad y en consecuencia el final llegó antes de lo esperado. Existen demasiadas explicaciones para que una persona no se despida. Pero la duda descansa sobre la necesidad de saber porqué jamás lo hizo. En ocasiones puede dar paz la explicación, pero en otras, lo único que podría hacer es envenenar el recuerdo que mantienes de ésa persona.

En fin, hago éste escrito debido a que me he quedado a medias en una historia que termino antes que yo me diera cuenta. Y si bien no soy quién como para llegar con un reclamo, tampoco soy nadie como para no merecer la única palabra que necesitaría para quedar en paz. No espero que la persona en que estoy pensando al momento de escribir me lea. Ni mucho menos me comprenda, ya que de algo que siempre se jactó es de nunca anclarse a nada (o a nadie). Pero sí lo hago con la finalidad de poder sacar de mi la sensación de vacío que dejó al marcharse.

Puedo llenar mil páginas con reclamos hacia las personas que se marcharon sin dar una explicación o por lo menos, una sola palabra. Un pequeño aviso sobre el momento en que se alejan y así tener la oportunidad de amortiguar el golpe. Pero a fin de cuentas son sus decisiones y la razón por la que nunca dijeron algo está en dichas personas.

Y a ésa persona por quién escribo ésto. A la persona que jamás me leerá (quizá por suerte o mala fortuna mía) y sabrá de mi sentir sobre la despedida. Me gustaría decirle que realmente me agradó el haberla conocido. Los momentos en los que la oscuridad fue nuestra aliada y el silencio se rompía con confesiones, siempre se mantendrán en mi mente. Pues de una forma oculta, la llegué a querer. No puedo cuantificar ése sentimiento, ya que fue fugaz. Ardió tanto que se quemó al instante. Y rezo a todos los dioses porque las mariposas den los aleteos suficientes como para poder hacernos volver a encontrar en el camino. Tal vez en ése momento la historia ya no sea  a mitades, sino una nueva y completa.
Pero por ahora, creo que sólo me queda a mi decir "Hasta pronto".

Con cariño a una persona que no me leerá y ahora está en otra ciudad.
Siempre seré tu noche eterna.

miércoles, 8 de junio de 2016

Amor retorcido

El amor encuentra formas tan poco comunes de manifestarse que es imposible poder enumerarlas todas. Quizá se puede  hacer con las más comunes, pero ésas a mi parecer, son las que menos atención merecen.
Es decir, cuando una persona quiere una historia sacada de una película ¿No es hasta tedioso?
Flores, chocolates, una cita perfecta a la luz de las velas, o incluso las reconciliaciones... Aburrido.

Puede ser ése motivo por el que admiro tanto la historia de Bonnie y Clyde. Pues su forma de amor es, o mejor dicho "era" tan única y retorcida que sólo a ellos les pertenecía. Una historia de amor irrepetible que ni al más diestro de los escritores podría habérsele ocurrido.
Y ése es mi tipo de amor ideal. Un amor entre 2 personas que los demás podrían llamar "locura". Es algo que sólo un par puede entender, un nuevo lenguaje y una nueva manera de sentir.

Siendo así que cuando nos apresuramos a crear una relación y saltamos de persona en persona, sin darnos el tiempo siquiera de conocernos a nosotros mismos, es cuando nos limitamos a vivir y reproducir lo común. Sin esperar lo extraordinario.

Aunque quizá en ése momento pueda parecerlo y la respuesta ante tal argumento sea "Es la persona quien eleva a lo extraordinario los momentos ordinarios y comunes". He de admitir que antes opinaba igual, creía que era la otra persona quien haría que un momento común se convirtiera en algo irrepetible y único. Pero ahora, he caído en cuenta que no es el trabajo de una sola persona, no mío, sino que corresponde a una combinación, Es el hecho de despojarse de la dualidad, Deshacerse del "Tú y yo" y llegar al "Nosotros".
Creando algo que ya ninguna otra persona podrá llegar a hacer, aún cuando intenten imitarlo. Pues, como dije anteriormente, es así cuando se crea un nuevo lenguaje de sólo dos. Tan complejo y simple que es indescifrable. Ni siquiera el mejor de los lingüísticos o encriptadores podría llegar a descifrar,
En ése momento dejas atrás lo ordinario y empiezas a crear en lugar de reproducir. Ya no necesitas las ideas de libros, películas o vídeos de internet. Pues ahora, cada idea es nueva y hecha por ti.

Creo que pocas son las personas que pueden llegar a decir que han obtenido ése logro. El hecho de sentir tan avanzado. Por ello considero que la historia de Bonnie y Clyde es la forma más pura que ha existido de amor.
Dado que ninguno cambió por el otro, sino que se crearon entre sí. Se crearon sin adjetivos, por así decirlo. 

¿Lo malo?

El único modo posible de saber que se ha conseguido ése tipo de amor, es cuando llegas al final. Que en el caso de la pareja criminal, fue la muerte. Y el punto malo de ésto que estoy describiendo es el no darse cuenta que lo tuviste hasta cuando volteas a verlo. Sólo cuando ves las cenizas, constatas con nostalgia el gran incendio que hubo.

No, no estoy negando que me gustaría una de ésas relaciones que se podrían denominar "Comunes" o "Típicas", sino que estoy hablando de un tipo de amor idealizado, retorcido y quizá, nuevo. Estoy hablando sobre el tipo de amor del que las demás personas jamás entenderán.
Pero a fin de cuentas es sólo mi visión.

lunes, 23 de mayo de 2016

Bajen la velocidad

Los tiempos son diferentes. Todo es más rápido, no hay espacio para un pequeño descanso. Y cuando se toma un ritmo propio, las demás personas parecen sólo unas manchas borrosas por la velocidad que han tomado, pues se mueven a velocidades vertiginosas.
Y al menos éso creo que es lo que más ha afectado a nuestras relaciones personales. Dado que ahora las personas requieren de una respuesta pronta y rápida cuando te hablan.
De ahí los problemas con el "visto", pues ya nadie soporta que no se les dé una respuesta inmediata, pensando que deben ser prioridad para la otra persona y por ende ser respondidos ipso facto. O incluso si no respondes, se molestan.

Siendo así que podemos traspolarlo al tiempo en que las personas consideran para tener pareja. Algunos no tardan ni una semana para soltar el primer "te amo", mientras que otros en sólo 6 meses, ya se están casando, y eso que ni se conocen realmente.
Es como si nos diera miedo el estar solos por mucho tiempo. No es fácil soportarse a sí mismo, lo sé, y es más cómodo vivir a través del ruido que otra persona hace para así no tener que escuchar nuestros pensamientos más profundos.

Todo es "express", rápido y sin miramientos. Amores de una noche que con suerte se transforman en un amor inolvidable de 6 meses (Historia real). Dónde el lograr estar con una persona 4 meses ya significa una relación estable y seria mientras que estar soltero o soltera 1 mes significa "estar quedándose". Si no olvidas en una semana, ya es obsesión y si olvidas en 1 día, es celebrado.
Una parte de mí quiere creer que sólo es una etapa en la que el egocentrismo y el miedo de realmente involucrarse con una persona juegan un papel importante en éste juego conocido ahora como "Amor".
Pero otra parte de mí, sabe que es porque las personas no pueden ser 1 solo, sino que tienen que ser un 2 para sentirse acompañados.
O quizá, sólo aprendieron que todo es así.
El trabajo, las relaciones, las despedidas y la vida misma.

Lo único que puedo decir, es que hay que saber cuando bajar la velocidad de las cosas y aprender a vivir, pues si nos olvidamos de como vivir, la vida nos vive. Aprendamos a disfrutar de las cosas agradables y saber saborear el dolor, pues sólo así podremos saber lo que son los contrarios, la felicidad y tristeza.
Me queda pedir que alguien baje la velocidad, que me estoy mareando.

lunes, 2 de mayo de 2016

Delirios 1

Yo siempre he sido una de esas personas que nunca piensan en las consecuencias de sus actos, pues mi frase más recurrente es "Que se preocupe el Luis del futuro, por ahora, no creo que suceda nada malo".

Y como es de esperar, siempre me equivoco. Cada decisión que tomo bajo esa premisa, termina por ser un nuevo arrepentimiento en mi historia. Por ello es que escribo éstas líneas.

Anteriormente ya había escrito una carta donde daba a conocer mi malestar por no aprovechar y cuidar la flor que un día tuve entre mis manos. Estaba encerrado en mi propio egoísmo y dolor que no sabía que sucedía en mi mundo; ahora ella me odia, no puedo culparla, pero sí me culpo a mi porque ella dió todo por una relación con un intento de hombre, que además, estaba muerto en vida.
Le hice creer muchas mentiras con tal de protegerme a mi. Pero ahora veo que de haber sido un poco más inteligente, habría tomado las decisiones correctas que quizá me habrían llevado a un mejor lugar del que estoy ahora.


Por eso, ahora que la veo siendo feliz (o al menos aparentan muy bien) con alguien más, es cuando me doy cuenta que si me había enamorado de ella.
No sé a ciencia cierta porqué es que sucedió, pero sólo sé que la razón fue derrotada por el corazón.
Pues de manera contradictoria a lo que dije primero, también suelo razonar mucho y no me dejo llevar por mis sentimientos. Al menos en cuanto a relación se refiere.


Pero ella... Ella logró romper esa barrera que la razón le ponía al corazón. Es curioso pensar como cuando el corazón decide algo, no hay fuerza en la tierra que pueda pararlo. Siendo ésto lo que ocasionó aquel primer beso en un día gris, que se tornó en un amanecer para mi.
Me dejé dominar por mis sentimientos, y he de admitir que fue hermoso. No tenía dudas, sólo quería lo mejor, aunque nunca lo logré mostrar.
Tengo miedo, lo acepto.
Tengo demasiado miedo que el tiempo, mi peor enemigo, haya decidido mostrarle que hay personas mucho más inteligentes que yo. Pues aún cuando está con él, tengo una pequeña esperanza de ser su amigo y al menos así mostrar lo mucho que la quiero. Sí, aunque quien sea que esté leyendo ésto piense "No, tú sabes que la quieres de vuelta".
Y a pesar de que tengas razón, también quiero que sea feliz. Quiero ver esa sonrisa que me provocaba ser su payaso, su mejor amigo, confidente.


Mi miedo es que un  día despierte, con un anillo en su dedo y le sonría a aquél que logró robar su corazón, mientras yo soporto el dolor y le sonrío ocultando la tristeza de verla partir. Ése es mi miedo. Con lo que he tenido que vivir gracias a mis decisiones del pasado.
Y ahora, mi querido o querida lector o lectora, no puedo decir nada más que "lo siento". Lo siento por pensar en ella una vez más. Lo siento por sentirme culpable.

Creo...
Creo que era tanto mi miedo de perderla que no supe tenerla.
Es por ello que sé que es demasiado dificil decir "Adiós" y honestamente, no creo que ser capaz de hacerlo algún día.

miércoles, 16 de marzo de 2016

De la complicado que es dedicar una canción.

Variadas son las canciones que hay en el mundo sobre el amor romántico, es un hecho. De las cuales, nos damos la tarea de oírlas (y algunos de escucharlas) para que al llegar el momento exacto, sean dedicadas a esa persona especial. O en su defecto, son canciones que deseamos ser a quien se les dedica.

El acto por sí mismo indica un esfuerzo para encontrar una melodía, ritmo y lirica que nos recuerde a una persona en específico. Algunas veces hasta romper con gustos y encontrar aquél género musical que puede otorgarnos la canción buscada.

Hasta ahora, todo es bello. Pues estoy hablando de canciones que tienen un fin amoroso. Dejado de lado aquellas que son escritas por el dolor de una persona. De esas canciones que sólo se oyen cuando una relación acaba de terminar. Melancolía, frustración, sufrimiento,  arrepentimiento, son algunos de los sentimientos que guían las letras y ritmos de dichas melodías. Y la lista puede seguir, ya que hay incluso canciones para quienes ya partieron; o para quienes su memoria les juega a traición, siendo incapaces de poder recordar a quienes se supondría son las personas a quienes más quieren.

A lo que voy con esto, es que sea cual sea la razón por la que se está buscando una canción para dedicar, la mayor dificultad es el encontrar la que contenga las palabras exactas, junto a la instrumentalización y beat perfecto. Todo para que la otra persona que la oirá no la olvide. Sino que al reproducirla piense en el remitente. Y algunas veces, con la esperanza que sea retribuido y recibir aquella canción que la persona al escucharla piense en ti.

Es una sensación que para mí buena o mala suerte no he conocido más que una vez. Quizá no me haya gustado (y tampoco entendido) del todo, pero aprecié la canción y a quien en su momento me la mostró. Para después conocer el dolor de una melodía del “adiós”. Así que mi experiencia es poca, al menos al recibir algo.
Pero al momento de dedicar, vaya y que puedo considerarme alguien letrado. Pues a través de mi conocimiento y búsqueda continua he logrado encontrar todo tipo de canción. He gastado bastante tiempo en encontrar canciones que lograran contar nuevos tipos de romance o pérdida, pues cansado estoy de aquellas que sólo saben hablar del mismo tema sólo que con diferentes palabras.

Siendo ésta la razón por la que escribo. No sólo como un reclamo por nunca haber recibido más de aquella canción que ya no he oído (ni recuerdo). Sino para transmitir una nueva idea sobre las canciones que han de ser dedicadas.
Busco que al menos una persona por ahí perdida me entienda y simpatice conmigo. Así que dejaré mis recomendaciones o instrucciones que sigo para dedicar una canción.

  •       Para dedicar una canción, debes tomarte tu tiempo. No dediques algo común. Busca algo extraordinario, aunque te cueste más trabajo. No te apresures. Toma con calma la situación. Así podrás hallar algo que merezca la pena.
  •          Salta entre varios géneros, algo has de encontrar. Y si al encontrarlo no te gusta, encuentra un cover de la canción en el género que te guste.
  •         Si una canción de un artista bastante conocido te agrada y recuerda a ésa persona, guárdala. Así podrás buscar más canciones que puedan hablar de la misma temática y así tendrás un abanico más amplio sobre el mismo tema.
  •          En el caso de que la canción sea bastante común, en lo personal, busco un momento que sea sólo de esa persona y mío. Así por lo menos, nos apropiaremos del tiempo y espacio en que se escucha esa canción.
  •          Juega mucho con los ritmos de una canción. Pues una canción cambia totalmente cuando se le cambia la instrumentación. Siendo así que las intenciones que se transmiten pueden llegar a ser diferentes. Busca covers que cambien la canción pero no la letra, así podrías encontrar aquella que se te haga perfecta. (Como recomendación escuchar “Matemáticas de la carne” de Rayden, y después escuchar el cover de Bely Basarte. La misma canción, pero con la diferencia que en una se escucha un ritmo directo  mientras que otra se escucha con un tono juguetón y seductor respectivamente.)
  •          Ten una lista de 10 canciones que sólo puedas dedicar una vez. Esto te hará apreciarlas más. Además de escoger sabiamente que persona las oirá.
  •          No sólo las escuches. Descarga la letra de la canción y desmenúzala. Entiende cada oración. Estudia atentamente cada palabra, así si te piden una explicación sobre las intenciones o de lo que habla la letra, seas capaz de transmitir la idea claramente. 
  • Esas son mis recomendaciones. Si bien mis intenciones nunca se completan. Las canciones terminan por ser únicas y especiales, conllevando a que las personas a quienes se las dediqué sigan oyéndolas.


Para finalizar, dejo una lista de canciones que se me hacen muy buenas para dedicar. No pondré alguna que sea parte de mis 10 elegidas, o quizá sí. Pues quizá una de las personas que lea esto por azares del destino le conozca y pues, lo demás a la imaginación lo dejaré.

  •         Snuff – Slipknot
  •          Kiss – Korn
  •         Emocional (Cover) – Bely Basarte
  •         You – The Pretty Reckless
  •         Soy un cobarde –
  •          Wait for you – Artist Vs Poett
  •          Best of you – Foo Fighters
  •          What sober I couldn’t say – Halestorm
  •          Unapologetic – Halestorm
  •          Si amaneciera – Saratoga
  •      The misery - Sonata Arctica
  •      A la altura justa de tus ojos - Carmen Boza

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sábado, 12 de marzo de 2016

Noche sin estrellas


Ahora que la noche esta sin estrellas
miro al cielo y pienso en ti.
Medito sobre si nuestras miradas coinciden y quizá,
puede que te acuerdes de mi.

La noche está oscura y fría,
con esencia a tu olvido.
Fría, donde el único abrazo que tengo es el de tu ausencia.
Oscura, recordándome que te he perdido.
Abandonada, y como yo extraña su luz, su presencia.

Ahora que la noche está sin estrellas
la memoria duele,
pues te piensa
y da cuenta que no estás aquí
conmigo.